Caperucita roja - Charles Perrault | Cuentos en el limbo #6

"Caperucita Roja" de Charles Perrault 🩸
Sinopsis:Una niña atraviesa el bosque para visitar a su abuela… Pero entre los árboles la espera un lobo hambriento. Caperucita Roja es un clásico de Charles Perrault donde la inocencia y el peligro se cruzan.
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Llegaste a una misteriosa habitación donde te recibe una escritora algo atolondrada. No sabes por qué estás ahí pero ella se ofrece a leerte un cuento y por algún motivo te quedas a escuchar.
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Caperucita Roja
Charles Perrault
En tiempo del rey que rabio, vivía en una aldea una niña, la más linda de las aldeanas, tanto que loca de gozo estaba su madre y más aún su abuela, quien le había hecho una caperuza roja; y tan bien le estaba que por caperucita roja la conocían todos. Un día su madre hizo tortas y le dijo:
-Iras a casa de la abuela a informarte de su salud, pues me han dicho que esta enferma. Llévale una torta y este tarrito lleno de manteca.
Caperucita roja salió enseguida en dirección a la casa de su abuela, que vivía en otra aldea. Al pasar por un bosque encontró al compadre lobo que tuvo ganas de comérsele, pero a ello no se atrevió porque había algunos leñadores. Le pregunto a donde iba, y la pobre niña, que no sabia fuese peli- groso detenerse para dar oídos al lobo, le dijo:
-Voy a ver a mi abuela y a llevarle esta torta con un tarrito de manteca que le envía mi madre.
-¿Vive muy lejos? -Pregunto el lobo.
-Sí, -contesto Caperucita roja- a la otra parte del molino que ves ahí; en la primera casa de la aldea.
-Pues entonces, añadio el lobo, yo también quiero visitarla. Iré a su casa por este camino y tu por aquel, a ver cual de los dos llega antes.
El lobo echó a correr tanto como pudo, tomando el camino más corto, y la niña fue por el más largo entreteniéndose en recoger avellanas, en correr detrás de las mariposas y en hacer ramilletes con las flores que hallaba a su paso.
Poco tardo el lobo en llegar a la casa de la abuela. Llamo: ¡pam! ¡pam!
-¿Quién va?
-Soy vuestra nieta, Caperucita roja -dijo el lobo imitando la voz de la niña. Traigo una torta y un tarrito de manteca que mi madre envía.
La buena de la abuela, que estaba en cama porque se sentía mal, contestó gritando:
-Tira del cordel y se abrirá la puerta.
Así lo hizo el lobo y la puerta se abrió. Se arrojo encima de la vieja y la devoró en un abrir y cerrar de ojos, pues hacía más de tres días que no había comido. Luego cerró la puerta y fue a acostarse en la cama de la abuela, esperando a Caperucita roja, la que algún tiempo después llamó a la puerta:
¡pam! ¡pam!
-¿Quién va?
Caperucita roja, que oyó la ronca voz del lobo, tuvo miedo al principio, pero creyendo que su abuela estaba con malestar, contestó:
-Soy yo, tu nieta, Caperucita roja, traigo una torta y un tarrito de manteca que envía mi madre.
El lobo gritó procurando endulzar la voz:
-Tira del cordel y se abrirá la puerta.
Caperucita roja tiró del cordel y la puerta se abrió. Al verla entrar, el lobo le dijo, ocultándose debajo de la manta:
-Deja la torta y el tarrito de manteca encima de la mesa y ven.
Caperucita roja lo hizo, se acerco a la cama. Grande fue su sorpresa al ver a su abuela:
-Abuelita, tienes los brazos muy largos.
-Así te abrazare mejor, hija mía.
-Abuelita, tienes las piernas muy largas.
-Así correré más, hija mía.
-Abuelita, tienes las orejas muy grandes.
-Así te oiré mejor, hija mía.
-Abuelita, tienes los ojos muy grandes.
-Así te veré mejor, hija mía.
Abuelita, tienes los dientes muy grandes.
-Así comeré mejor, hija mía.
Y al decir estas palabras, el malvado lobo se arrojo sobre Caperucita roja
y se la comió.
FIN